sábado, 25 de julio de 2009

padres preocupados por los hijos

ESCUELA PARA PADRES






Padres preocupados por los hijos.

Es muy doloroso, cuando los padres llegan al anteúltimo peldaño, de la mala educación dada a los hijos, (el último peldaño puede ser la cárcel, el hospital o el cementerio) al haber fallado con el ejemplo, la educación, la formación de las virtudes y valores humanos, la comunicación en la familia, la enseñanza de la religión, etc. Ahora los padres son menos autoritarios, marcan menos los límites y dedican muchísimo menos tiempo y energías, a la educación de sus hijos.

Cuando los padres comprueban, que las relaciones con sus hijos van mal, que desconocen el tipo de vida que llevan sus hijos fuera de la casa, cuando ya casi no hay alternativas familiares, para solucionar el problema creado, pues han perdido el total control sobre sus hijos y han fallado todas las posibles vías de comunicación, es cuando los padres tienen que recurrir a contratar los servicios de los detectives privados, para enterarse de lo que hacen sus hijos, cuando están fuera de la casa, por donde andan, con quien andan y que es lo que hacen.

Previamente han intentado hablar con los hijos, relacionarse, espiarles, etc. Han consultado con el sacerdote, pastor, maestro o psicólogo, incluso en todos los sitios posibles, donde les puedan aconsejar para mejorar la vida de sus hijos. Solamente les quedan medidas extremas de persuasión, para que los hijos cambien de actitud. Para tomas esas medidas, cuanta más información tengan mucho mejor, y si esa información está avalada por la profesionalidad de los detectives privados, mejoraran las posibilidades de tomar decisiones.

Algunos padres consideran, que esta forma de conseguir información es poco ética, pero para otros es totalmente necesaria, si se utiliza en beneficio de los hijos, y siempre como ultimo recurso, para obtener la información necesaria, que confirme o rechace las sospechas.

Los padres tienen la ineludible y grave responsabilidad, de preparar un plan que evite los males mayores, que pueden ocurrir si no toman las medidas oportunas. Por eso acuden al detective privado, en busca de la mayor información posible sobre sus hijos, para poder conocer las lagunas de información que tienen, y así poderlas analizar, para utilizarlas en la solución del problema creado. Después podrán discutir con más conocimiento, las soluciones pertinentes y en su caso, poner toda la información adquirida, documentada profesionalmente en manos de los especialistas.

Algunas veces, existe dejadez por parte de los padres, en cuanto a querer saber lo que sus hijos hacen, incluso les dan todo lo que quieren, hasta que la situación se hace insostenible. Los padres tienen que asumir sus responsabilidades, pues es su derecho la educación de sus hijos y su obligación irrenunciable, no debiendo dejarla en manos, ni delegarla, ni en el Estado, ni en la escuela.

Como padres tienen obligación de ejercer su autoridad, empleando todos los medios que estén a su alcance, siempre que sean legal y moralmente buenos.

Desde que las madres se incorporaron al mundo laboral, los hijos pasan muchos tiempos solos, sin que nadie les cuide. Principalmente la mayoría de las tardes, ya que durante las mañanas, si es que asisten, les cuidan en las escuelas. Desde la salida de las escuelas, los padres no saben dónde están sus hijos, creen que están en casa, en la escuela haciendo las tareas, donde los amigos o en alguna organización religiosa, cívica o deportiva.



20 Motivos por los que los padres preocupados contratan los servicios de los detectives privados

Algunos de estos motivos, son simplemente banderas rojas de aviso, sobre anormalidades juveniles y pudieran no justificar, el empleo de los servicios de los detectives privados. Otros son motivos graves, que se tienen que solucionar lo más rápidamente posible, por lo que todos los medios lícitos son pocos, para obtener la información que ayude a encontrar soluciones, antes de que sea tarde, para proteger a los hijos, el patrimonio o la salud mental de los padres. Esto dependerá del grado de intensidad o frecuencia de los hechos. Actualmente existe una grave falta de práctica, de las virtudes y valores humanos, en los hijos y en los padres, lo que origina junto a otras cosas, un descenso pronunciado de la edad, de comienzo del consumo de drogas y está aumentando, la violencia en las escuelas y en la calle.



1. Cuando los padres temen que la conducta de sus hijos menores de edad, voluntaria o involuntaria, puede traerles consecuencias graves de tener que responder con el patrimonio familiar, por su responsabilidad civil subsidiaria.

2. Cuando los padres preguntan a sus hijos, cosas importantes sobre sus actividades y los hijos no contestan o contestan con mentiras o evasivas.

3. Cuando los hijos abandonan la casa, sin dar ninguna explicación y los padres no los encuentran, en los lugares donde deberían o podrían estar.

4. Cuando sufren un grave acoso escolar o ‘bullying’ por parte de sus compañeros, o cuando sus hijos lo realizan, contra otros jóvenes.

5. Cuando los hijos tienen huellas de haber recibido malos tratos, físicos o mentales y los padres, desconocen el origen y los motivos.

6. Cuando los hijos dan respuestas incongruentes, evasivas o mantienes profundos silencios, sobre sus preocupantes signos externos, que denotan violencia activa o pasiva, consumo o tráfico de drogas, alcohol, etc.

7. Cuando los hijos pasan muchas horas, desde la salida de la escuela, hasta que vuelven a la casa, sin querer explicar sus actividades. O si pasan los fines de semana fuera de casa, sin querer decir dónde, ni con quien han estado.

8. Cuando aparecen signos se depresión y trastornos emocionales, producidos por causas exógenas indeterminadas.

9. Cuando dicen que se van a dormir a casa de un amigo, pero los padres comprueban que allí no han ido.

10. Cuando ocurre un embarazo no deseado, en hijos menores de edad, para conocer el verdadero padre o madre y tomar las medidas correspondientes.

11. Cuando se producen accidentes automovilísticos, agresiones, violencias, con daños físicos o materiales, realizados a terceros o por terceros.

12. Cuando los hijos faltan reiterativamente a la escuela sin ninguna justificación, falsifican las notas de asistencia y los resultados escolares. Los padres no saben donde están, durante esos tiempos y tienen que enterarse.

13. Cuando manejan más dinero, del que los padres les dan, para su gastos semanales, gastando mucho en ropas, electrónicos, viajes y sitios de diversión, para lo cual inventan gastos extras, cogen dinero o tarjetas de crédito a sus padres y desaparecen de la casa cosas de valor.

14. Cuando aparecen problemas, derivados del mal uso o adicción al Internet, y los padres sospechan que detrás del Internet, hay personas mayores intentando pervertirles.

15. Cuando roban medicinas a sus padres o en las casas de los amigos, para producir drogas,

16. Cuando frecuentan clubs nocturnos, de mala fama y regresan a la casa en malas condiciones físicas o con síntomas de intoxicación por alcohol o drogas.

17. Cuando se han metido o estén, al borde de meterse en problemas, que tengan repercusiones de responsabilidad civil, penal o económica.

18. Cuando los padres sospechan, que andan con pandilleros o amigos de costumbres delictivas, en sectas o asociaciones peligrosas, bien como miembros, reclutadores o dirigentes.

19. Cuando sufren un cambio brusco en su relación y comunicación familiar, de amistades o de estudios.

20. Cuando aparecen síntomas o huellas, de trastornos en su físico y en la alimentación, producidos por la anorexia, bulimia, etc.



Autoridad de los padres.

Ya no basta a los padres, con dar a los hijos un teléfono celular, para poderlos llamar o que llamen cuando pasa el tiempo y no llegan a la casa. Simplemente desconectan el teléfono. Tampoco tiene efecto, el poner un dispositivo de GPS en el automóvil para saber donde están, la velocidad a la que circulan, etc. También lo desconectan o se cambian de coche. Algunos hijos no quieren que los padres ejerzan un control sobre su tiempo, amistades y actividades.

Quieren ser menores de edad durante el día o mientras están en la casa, para que sus padres les den todo gratis, comida, ropa, salud, dinero semanal, caprichos, etc. Pero por las noches, deciden unilateralmente, convertirse en personas mayores, cuando deciden salir a divertirse. No quieren que los padres les pongan límites en horarios de llegada, amistades, lugares, aspecto, etc. Dicen que ponerles límites es atentar contra su libertad personal, autoestima, etc.

Los hijos enseguida creen que ya han madurado y que son adultos. Incluso cuando están en la primera fase de su vida, donde la familia trata de formarle lo mejor posible, le cuida, mantiene y guía para que se haga un adulto responsable. Es en esa época, donde los padres son garantes subsidiarios de todo lo que hagan los hijos y tienen que saber, que aunque sus hijos no paguen por sus actos, ellos sí lo harán.

En la segunda fase, que suele coincidir con los 18 años, es cuando los hijos salen de la casa paterna y ya se tienen que cuidar por si mismos y asumir, la plena responsabilidad de los actos que hagan o no hagan. Entonces los padres, ya no necesitan los servicios de información de los detectives privados.



Detectives privados tras los jóvenes

Hasta ahora, lo normal, era que se dedicaran a investigar problemas de patentes, negocios, seguros, incapacidades laborales, antecedentes de trabajadores, infidelidad conyugal, relaciones prematrimoniales, etc. Pero hacían muy pocas investigaciones, encargadas por los padres, sobre la vida de sus hijos.

Actualmente el segmento de su negocio, que tiene más crecimiento, es el seguimiento e información sobre los jóvenes de hasta 18 años. Además siempre son encargos urgentes, de padres preocupados sobre los hijos descarriados. Suelen ser trabajos de fin de semana o después de las horas de la escuela, que es donde los jóvenes están más descontrolados.

Es esta una labor muy difícil para los detectives, pues los jóvenes se esconden entre los jóvenes y en lugares donde solamente ellos los frecuentan, por lo que los detectives tienen que evitar ser descubiertos.

La mayoría de las veces los padres quieren tener una prueba en video o fotografía de dónde, con quien y a poder ser, lo que hacían en un determiando momento, o lo que hacen durante su tiempo libre (en otro articulo les indicaba que conocer las actividades del tiempo libre, es la pregunta en la que más énfasis ponen los entrevistadores laborales). O pueden querer la prueba para corroborar sus sospechas, de lo que ocurre realmente. Aunque esa prueba, algunas veces devastadora, después no se la puedan enseñar a los hijos, porque el enfrentamiento ante la realidad filmada, será perjudicial para intentar encarrilar las relaciones.

Lógicamente quieren conocer si sus hijos, son inducidos a ese tipo de acciones, por personas mayores o si lo hacen por iniciativa propia y quiénes, son los compañeros de las fechorías, para tenerlos en cuenta, a la hora de buscar soluciones. Algunas veces se enteran, que no son inducidos por nadie, son ellos los inductores.

Los videos y fotografías son puñales terribles, que rompen el corazón a los padres, al ver a sus hijos haciendo cosas, que no se podrían imaginar que las hicieran. Pero esa realidad les puede abrir los ojos, para intentar cambiar el rumbo de la educación, en los pocos años que les quedan, mientras los hijos permanezcan en la casa.

Una vez que el detective ha hecho su trabajo, corresponde a los padres saber utilizar bien la información. La labor del profesional termina, cuando obtiene el material para desarrollar un informe sobre los comportamientos del menor. Los padres trabajarán ahora, con base en ese documento con los profesionales, sacerdotes, maestros, tutores, sicólogos, etc. y en último caso, con la policía para evitar males mayores.



10 Sentencias sobre los hijos que abandonan la casa



Cuanto hagan los padres por sus hijos, lo hacen para si mismo.
El hijo ignorante afirma, el padre sabio duda y reflexiona.
Es fácil que los padres tengan buenos hijos, pero muy difícil que los hijos tengan buenos padres.
La juventud es una enfermedad que se cura con los años, después llega la convalecencia.
Lo que se les dé o no a los hijos, estos lo darán o no a la sociedad.
Los hijos ante los padres, a los catorce años se sienten sabios, a los veintiuno ignorantes. ¡Cuanto aprenden los padres en siete años!
Los padres permiten que sus hijos se caigan para que aprendan, pero siempre están para levantarlos.
Los padres tienen que conocer bien a sus hijos, para abrir la comunicación en dos direcciones.
No hay palabra que pueda describir el dolor de los padres, ante un hijo descarriado.
Para los padres, el hijo pródigo siempre será bienvenido.

nostalgiadelcorazon@hotmail.com

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